La persistencia de las desigualdades en el mercado laboral

Novedades Por IDESA
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La brecha laboral de género sigue siendo un problema en Argentina para gran parte de las mujeres que buscan tener las mismas posibilidades que los hombres a la hora de acceder a un trabajo. Si bien el panorama ha mejorado, las mujeres han ido aumentando su participación en el mercado laboral desde la década de los 60 no solo en Argentina, sino en el mundo. La participación sigue siendo menor que la de los hombres. 
 
Los principales indicadores se observan cuando vemos la participación de las mujeres en el mercado laboral. Mientras que el 80% de los hombres mayores a 24 años participan del mercado, solo el 56% de las mujeres lo hacen. Si además analizamos la tasa de empleo, es decir la proporción de personas efectivamente ocupadas, vemos que en los hombres la proporción asciende al 75,5% y en el caso de las mujeres es 52,1%. Lo que indica que las mujeres se encuentran menos insertas en el mercado. Adicionalmente, si se analiza a que se dedican las mujeres que se encuentran fuera del mercado el 60% es ama de casa y realiza tareas del hogar.

Esta diferencia también se observa al analizar la estructura del mercado laboral. Mientras los hombres dedican 44 horas semanales al trabajo, las mujeres dedican 10 horas menos. La contracara de esto se refleja en la participación en tareas domésticas donde la mujer es responsable por el 70% y los hombres del 30% restante. Las mujeres destinan en promedio 6,4 horas diarias a tareas del hogar y los hombres 3 horas menos, es decir 3,4 horas por día.

La maternidad aumenta la brecha y acentúa las diferencias. Luego del nacimiento de un hijo, los hombres aumentan en dos puntos su participación en el mercado laboral y las mujeres la reducen en 7 puntos porcentuales, cae de 75% a 68%. Esto también se observa en la tasa de desempleo. En el caso de los hombres la misma solo aumenta en 1 punto porcentual pasando del 3 al 4% y las mujeres, quienes ya presentaban mayores niveles de desempleo, enfrentan ahora una tasa de desempleo del 8%, 2 puntos más elevada que antes.

Con el objeto de atenuar esta situación y equiparar las condiciones se podrían extender y fortalecer las redes de cuidados. Mediante guarderías y centros de primera infancia públicos de calidad. Esto tiene un doble efecto: mientras que ayudan a mermar la carga de las madres, se trata de sectores altamente demandantes de empleo femenino.

Complementariamente, es necesario un cambio normativo, principalmente en la Ley de Contrato de Trabajo (LCT). Aunque proclama una equiparación en cuanto a género en unos pocos aspectos, no es tenida en cuenta en relación a las responsabilidades familiares y los roles de cuidado. Entre los puntos a modificar, se destaca el reconocer instancias de cuidado compartido entre padres. Se podrían estructurar en la forma de licencias cortas a compartir de forma igualitaria entre ambos padres, hasta que el niño alcance los 6 años. Al mismo tiempo, se podrían introducir cambios tendientes a flexibilizar la jornada laboral durante esta etapa.

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