
Si se mira el vaso medio lleno, los últimos avances de la hermana Karina Milei sobre el Gobierno son una demostración de su poder. Impuso a su candidato en el ministerio de Justicia –el siempre listo Juan Bautista Mahiques–, descabezó a la SIDE de su adversario Santiago Caputo para colocar allí a alguien que, aunque en teoría se referencia en el asesor estrella, en realidad tiene un fluido diálogo con ella, antes conquistó la Jefatura de Gabinete con Manuel Adorni y la cartera de Interior con Diego Santilli, y para el futuro inmediato ya piensa en adueñarse de otras cajas caputistas: YPF, la ex AFIP y Salud. Un operativo relámpago para mostrarles a todos –por si aún quedaran dudas– quién manda.
Si se mira el vaso medio vacío, en cambio, ese despliegue de la secretaria general no es una muestra de fortaleza, sino de debilidad. El cambio en el área de Justicia, sobre todo, obedece a la necesidad de arreglar el vínculo con Comodoro Py, donde el expediente de la criptoestafa de Libra empezó a tomar vuelo después de meses de inexplicables demoras en la investigación. Lo que ahora quema a Karina y su hermano son los documentos y audios del celular del trader Mauricio Novelli –un íntimo de ella– en los que habla de un supuesto pago de 5 millones de dólares a Javier Milei a cambio de que lanzara su tuit promocionando la criptomoneda. Mahiques llegó con la misión de contener ese escándalo, algo que por el momento parece poco factible. ¿O no? Para los desconfiados, es llamativo que el Gobierno haya incluido a la esposa del magistrado a cargo de la causa, Marcelo Martínez de Giorgi, entre los pliegos para ocupar cargos judiciales.
También en el affaire de Adorni asoman las suspicacias de la pelea palaciega que enfrenta a Karina con el asesor Caputo. La hermana del Presidente ordenó investigar en forma exhaustiva y urgente dónde se produjo la filtración sobre el vuelo del jefe de Gabinete a Punta del Este en un avión privado, y lo que terminó por descubrir es que quien grabó la escena con su celular fue una sindicalista del Partido de los Trabajadores Socialista (PTS) que trabajaba en el aeropuerto de San Fernando, y no algún agente a las órdenes de Caputo. Pero la verdad es que Karina sospechaba lo segundo.
La hermanísima ya no sabe de dónde vienen los golpes, y por eso busca blindarse y sumar más poder. Lo suyo no parece un avance, sino una huida hacia adelante.














