Cannabis medicinal: producirlo podrá ser una realidad en 23 provincias

General Por Industria Cannabis
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El especialista coordina proyectos cannábicos de investigación y producción en distintos puntos del país y en esta entrevista abordó qué posibilidades tiene Argentina para el cultivo de la planta de cannabis y cáñamo en función de las condiciones agroclimáticas de sus territorios. También dio su mirada sobre los temas de agenda nacional del cannabis.
 
Francisco Mora es ingeniero agrónomo (Universidad Nacional del Sur) y sus estudios de posgrado analizaron las condiciones agroclimáticas del territorio argentino para el cultivo de la planta de cannabis y la producción de principios activos con fines medicinales. Actualmente coordina un proyecto de investigación y producción de cannabis medicinal de la provincia de Corrientes y es responsable técnico del Laboratorio de Cultivo de Cannabis que pertenece al Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida - Cerzos (CONICET/UNS), en Bahía Blanca.

En diálogo con Industria Cannabis, Mora habló sobre cuáles son las posibilidades del país en materia de desarrollo de la planta de acuerdo a sus condiciones agroclimáticas. Y dio su mirada sobre los temas de agenda nacional del cannabis.

Mora sostuvo que “producir cannabis para uso medicinal puede ser una realidad en las 23 provincias del país, incluyendo la Antártida. Solo hace falta identificar el mejor sistema productivo: outdoor, greenhouse o indoor. Y también la genética, porque la elección de una variedad u otra puede hacer que un proyecto sea un éxito o un fracaso”.

El proyecto de industrialización
Mora dijo que el proyecto para establecer el marco legal de industrialización, producción y comercialización del cannabis medicinal y el cáñamo es muy positivo aunque aclaró que “seguimos esperando que se haga realidad”. “Habrá que esperar la formación y reglamentación de la futura Aricame (Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal) y también ver cuáles son las reglas del juego y cuánto estará dispuesto el Estado a desarrollar esta industria”.

En otro tramo de la entrevista, abordó cuál es la relación entre el cambio climático y la planta de cáñamo. Dijo que en ese sentido “el cannabis no tiene mucho para hacer”. “El cambio climático es un problema que le queda grande a cualquier cultivo, a cualquier nación. Dicho problema traerá una modificación de las fronteras agrícolas. Hay territorios que dejarán de ser aptos para diferentes cultivos”, puntualizó.

Luego, sobre las características del cáñamo, afirmó que “es un cultivo rústico, que no necesita de grandes montos de precipitaciones para desarrollarse exitosamente, que resiste grandes heladas y grandes olas de calor sin mayores dificultades. Por lo que, dentro del ciclo de rotaciones que tienen los productores en Argentina, ahora se le suma un cultivo que puede bancarse, mejor que otros, los efectos prácticos del cambio climático”.

Panorama nacional
El ingeniero, quien también se desempeña como director técnico de cultivo del proyecto Cannabis Patagónico S.A., ofreció su panorama sobre las últimas noticias en materia de cannabis en el país.

-La resolución 781/2022 recientemente publicada que establece los límites de 0,3% THC en los productos considerados no psicoactivos, ¿puede generar una freno al cultivo del cáñamo?

-No un freno, pero sí un obstáculo. Si bien hay genéticas desarrolladas para producir bajos niveles de THC, incluso menores que 0,3%, la producción de este principio activo por parte de la planta responde a variables genéticas y también ambientales. Por ejemplo, puede que en determinados ambientes, con determinada situación hídrica, de temperatura y de estrés el cultivo que normalmente producía 0,1%, pase a producir 0,5% de THC. Eso le permitiría al Estado incautar dicho material, como ocurría hace 50 años en Jáuregui, cuando se cerraba la Linera Bonaerense, incautando 2 toneladas de “estupefacientes” que en realidad era cáñamo para fibra. Debemos tener consideraciones justificadas y fundamentadas para no caer en los mismos obstáculos que hace medio siglo atrás. Un ejemplo de esto es el caso de Suiza, que en el 2011 incrementó el límite de THC presente en el cáñamo de 0,2 a 1% para separar casos de falsos positivos en los cultivos de cáñamo que presentaban, naturalmente, valores ínfimamente superior a los umbrales inicialmente planteados.

¿Cómo las condiciones climáticas influyen en los compuestos del cannabis para fines medicinales y en el cáñamo?

- Todas las variables del tiempo atmosférico condicionan de alguna forma a la producción de principios activos. Hay un rango de temperaturas óptimas (entre 24ºC y 30ºC, según variedad) entre las cuales el cannabis crece a su máxima expresión; la cantidad de agua que reciba el cultivo tiene que estar en un rango de mínima deficiencia para potenciar la producción de principios activos; la latitud influye directamente en las horas de luz recibidas en un determinado lugar y esto determina fechas de siembra y duración del ciclo de cultivo; la intensidad de la radiación (influenciada por la latitud y la nubosidad normal de cada sitio) puede condicionar también el rinde de metabolitos secundarios; la humedad tiene que estar por debajo de ciertos umbrales (50% a 60%) para evitar la proliferación de enfermedades fúngicas. El correcto crecimiento y sanidad, son determinantes también a la hora de producir los compuestos medicinales. En cuanto al cáñamo para fibra podemos ser más laxos con los parámetros, pero los rangos óptimos son similares y muy dependientes de cada variedad.

-¿Cómo ves el registro de las primeras semillas de cannabis en la Argentina? ¿Es un escenario bien distinto con respecto al momento en que iniciaste tus investigaciones acerca del tema?

- Lo veo excelente. Le ha dado la posibilidad a quienes venimos trabajando meticulosamente con cannabis desde hace rato, poder asentar y formalizar nuestro trabajo a través del registro de variedades locales. En lo particular vengo trabajando en esto desde hace mucho tiempo con un alto grado de trazabilidad que hoy, con gusto comparto al INASE. Actualmente estoy a la espera de la resolución de la primera solicitud de registro de una variedad que impulsamos con Cannabis Patagónico S.A., una empresa familiar que comenzamos a armar con mis hermanos y padre a fines del 2020, y en la que llevo a cabo la Dirección Técnica del cultivo.

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