Gran Rosario: la bajante del río Paraná seguirá complicando las exportaciones

General Por INA
bajante

No es bueno el pronóstico para el complejo portuario del Gran Rosario en relación a la situación del río. Un nuevo informe difundido este domingo indica que la bajante histórica del Paraná en la región seguirá complicando las exportaciones del sector primario.

El factor que más preocupa es la falta de las lluvias en la cuenca para ver un aumento del nivel de la vía navegable. De esta manera, se espera que continúen los problemas logísticos para el embarque de granos. También es probable que subsistan las dificultades para algunas actividades agropecuarias hasta la llegada del invierno.

Según el análisis del Instituto Nacional del Agua (INA), es difícil que se produzca un “rápido retorno a la normalidad” en el Paraná. La conclusión se desprende del pronóstico hasta el 31 de mayo y anticipan que el panorama no cambiará radicalmente a lo largo del otoño.

“Los niveles del río en territorio argentino, incluyendo el Delta, se mantendrán en aguas bajas durante el trimestre de interés (desde marzo)”, señalaron los especialistas. Apenas anuncian “eventuales recuperaciones de corto plazo” en cuanto a la altura.

La altura medida por Prefectura Naval Argentina (PNA) en los puertos de Rosario el último viernes fue de 89 centímetros. La cifra es apenas el 24 % del promedio histórico para abril, que se ubica en 3,61 metros.

Una bajante peor que la del año pasado en Rosario
Incluso se verificó un agravamiento en la situación desde el año pasado. Si bien en esa época ya había comenzado la bajante, el nivel del río era de 1,86 metros frente a la Cuna de la Bandera.

El director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Pablo Mercuri, consideró que la sequía persistente en el litoral y noreste argentino está íntimamente ligada a lo que ocurre en el sur de Brasil y Paraguay.

“Todo lo que ocurrió en Chaco, Corrientes y Formosa, por ejemplo, está en relación directa con lo que le sucede al Paraná”, planteó el especialista ante la consulta de Télam.

Mercuri subrayó que “cinco estados de Brasil llevan más de dos años de emergencia por sequía” y Paraguay también atravesó situaciones extremas. Luegoe explicó: “Todas esas lluvias en territorio escurren por arroyos y riachos hacia el Paraná y como la falta de precipitaciones todavía no se revirtió en esos territorios, tampoco sucedió con la situación del río”.

El efecto de La Niña continúa y un doble golpe económico
A pesar del tiempo transcurrido no se prevé una mejora de la situación en el corto plazo. El investigador del INTA argumentó que “el efecto del evento La Niña continúa vigente” y eso implica una merma en las lluvias.

Los bajos niveles del río tienen dos impactos en lo económico. En primer lugar, las actividades agropecuarias se ven perjudicadas porque dependen del caudal del Paraná. Por otro lado, se complica la logística del polo exportador a través de la Hidrovía.

En cuanto a la producción primaria, Mercuri señaló que la bajante afectó en muchas zonas el nivel de las napas asociadas. Esto incide, por ejemplo, sobre la producción de arroz, ya que parte de la irrigación se hace mediante tomas de agua en profundidad y el 10 o 15 por ciento de las arroceras llegan hasa el mismísimo río.

Otras de las actividades que se vio condicionada fue la ganadería de islas por la falta de pasturas, la pesca tanto artesanal como comercial, producciones regionales en la zona del Delta y hasta la producción de frutillas.

Suben los costos de la exportación en el Gran Rosario
Por el lado de la logística, la falta de agua en el Paraná encarece las exportaciones del sector agropecuario, en especial del granario, ya que por la Hidrovía se despacha el 80 % de la producción nacional.

“Nos preocupa mucho la bajante, que ahora esta dando señales de profundizarse en los próximos meses”, le dijo a Télam el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), Gustavo Idígoras.

El vocero de las empresas subrayó que los niveles actuales limitan “el tipo de barcos que pueden ingresar” y a la vez generan un aumento de costos porque esos buques se convierten en los únicos que pueden cargar en los puertos.

Hace ya varios meses que las embarcaciones son más pequeñas que lo habitual o salen con un volumen menor por cuestiones de calado. “Estamos en un promedio 30 % menor a lo normal y eso genera necesidad de envíos a los puertos de Bahía Blanca y Quequén”, explicó Idígoras.

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