Bodega Araujo es Empresa B Certificada

IMG Bodega Araujo Empresa B

Bodega Araujo obtuvo su Certificación de Empresa B, reforzando con este logro su compromiso por generar e implementar formas de producción sostenibles. Desde su nacimiento en 2001 en la localidad de Villa Atuel, San Rafael, Mendoza, ha realizado una revisión y mejora de sus procesos, llegando hoy a elaborar vinos y uvas sin pesticidas, conservantes ni agroquímicos, con certificación orgánica, y de manera integrada con el desarrollo de la comunidad local.

Certificarse como Empresa B inaugura una nueva etapa de trabajo en el cuidado del ambiente, principal propósito de la bodega. María Galli, responsable de Marketing, afirma: “Esto recién empieza. Hay más procedimientos y mejoras a realizar, y un compromiso con el planeta y con los seres que vivimos en él”. La certificación de Empresa B es entregada por B Lab, una organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos que busca tejer redes para transformar la economía global, beneficiando a las personas, las comunidades y el planeta. Hoy existen en el mundo más de 3.800 empresas en 52 países que forman parte de esta tendencia, mientras que en América Latina son cerca de 680.

Para obtener la certificación, la empresa atravesó un proceso de evaluación detallado y riguroso en el que se examinaron sus impactos positivos en distintas áreas: trabajadores, gobernanza, medioambiente, comunidad, clientes, como también en el modelo de negocio. Los resultados mostraron el camino ya realizado por desarrollar un sistema productivo consciente: obtuvo un puntaje de más de 50 puntos. “Había muchas cosas que ya se hacían pero no tenían procedimientos ni seguimientos que los avalaran”, cuenta María Galli.

A partir de allí, la empresa comenzó a trabajar con el objetivo de superar los 80 puntos necesarios para certificarse. “Entre otras cosas, nos propusimos mejoras en la parte de producción y cuidado del medio ambiente con meta para el 2025, pero que pudimos cumplir este año”, dice Galli. A la vez, la empresa tuvo que realizar cambios en sus estatutos, incorporando cláusulas donde se comprometió a considerar a los trabajadores, la comunidad y el medioambiente de manera vinculante en la toma de decisiones. Luego de un año y medio de trabajo, la bodega logró certificarse, obteniendo la calificación de 88.7.

Hoy en día Bodega Araujo produce exclusivamente de forma orgánica, y su primer vino en obtener la Certificación Orgánica en 2021 fue Nucha, nombre que rinde homenaje a la dueña original de los viñedos, que antes pertenecieron a la familia Arizu; todos sus vinos restantes se encuentran en proceso de certificación. “Nuestros clientes encuentran la oportunidad de tomar vinos con uvas cosechadas en fincas propias, lo que garantiza una mayor trazabilidad en el proceso orgánico y un menor impacto ambiental, ya que la tierra se nutre de los residuos orgánicos de la bodega”, afirman desde la empresa.

El modo de producción sostenible implementado por Bodega Araujo abarca el cuidado del agua, haciendo uso del riego presurizado por goteo; un plan de Basura Cero, reincorporando al suelo el 100% de sus residuos orgánicos y separando y reciclando sus desperdicios; el trabajo junto con pequeños productores mendocinos, compartiendo buenas prácticas de producción sostenible; entre otras aristas. La bodega tiene sus oficinas en Rosario, y cuenta además con presencia comercial en toda la Argentina y en algunos países en el exterior.

“¿Qué sentido tiene una economía que crece financieramente y que por su misma naturaleza genera inequidad creciente, acaba el agua y otros recursos de la Tierra, profundiza el individualismo y la exclusión de miles de personas?”, pregunta en su página oficial Sistema B. Su propuesta apunta a crear una economía que pueda generar valor integral, promoviendo formas de organización económica que puedan ser medidas desde el bienestar de las personas, las sociedades y la naturaleza, de forma simultánea y con consideraciones de corto y largo plazo. Así, una Empresa B se propone ser mejor para el mundo, comprometiéndose de forma personal, institucional y legal a tomar decisiones que generen triple impacto positivo (social, ambiental y económico).