

En un movimiento clave para la reestructuración económica de Argentina, la administración de Javier Milei tiene previsto lanzar este mes de enero el pliego de licitación para la privatización de Belgrano Cargas. El objetivo es que la operación concluya exitosamente en el primer semestre de este año, marcando el inicio de una profunda transformación en la infraestructura de transporte del país.
Este «masterplan» ferroviario se ejecutará en fases, priorizando inicialmente las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza. Según fuentes gubernamentales, esta decisión trasciende el transporte, impactando directamente en sectores estratégicos como el agrícola, minero y petrolero.
¿Cómo funcionará el modelo de privatización?
Bajo el amparo del Decreto 67/2025, el modelo elegido se basa en la desintegración vertical y el sistema de open access (acceso abierto). Esto implica un cambio radical en la gestión:
Concesión de infraestructura: Las vías férreas y terrenos aledaños se entregarán mediante licitaciones públicas nacionales e internacionales bajo el régimen de obra pública.
Venta de activos: Las locomotoras y vagones (material rodante) no se concesionarán, sino que se venderán a través de un remate público. Inversión obligatoria: Los fondos obtenidos de las subastas se destinarán a la renovación de vías en tramos de alta demanda y volumen.
Metas y proyección de crecimiento
El Gobierno de Argentina estima que para finales de 2027, el volumen de carga transportada por tren podría duplicarse. Actualmente, el ferrocarril moviliza apenas el 5% del total nacional, y la meta es elevar esa cifra hasta un 20% en pocos años. Para lograrlo, se requiere una modernización urgente, especialmente en el ramal San Martín, donde se planea renovar unos 300 kilómetros de vías.
Interés de gigantes internacionales
El atractivo de los recursos argentinos ha despertado el interés de grandes consorcios y multinacionales. Entre los aspirantes destacan grupos liderados por Aceitera General Deheza (AGD), junto a firmas globales como Cargill, Bunge, COFCO y Louis Dreyfus. Asimismo, el Grupo México Transportes (GMXT) ha formalizado su interés, con una posible inversión que ronda los 3.000 millones de dólares.
«Lo que se busca es incrementar el volumen de carga para hacer rentable el negocio. El sistema de acceso abierto permitirá que cualquier operador privado utilice la red mediante el pago de un canon», explicaron fuentes oficiales del ejecutivo argentino.
Finalmente, el Gobierno mira con especial atención el potencial de Vaca Muerta. Aunque no hay plazos definidos para el ramal Ferrosur Roca, la intención es que los privados favorezcan los servicios hasta las cercanías de la cuenca neuquina para potenciar la salida de hidrocarburos, eliminando los actuales cuellos de botella logísticos que frenan la exportación de energía.












