Una multitud marcho por la Ley de Humedales y contra las quemas

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Por María Daniela Yaccar

Es un hecho histórico. Podría tratarse de la movilización más grande en la historia de Rosario por este tema. Es, por lo menos, la más masiva sobre este punto estratégico. Dobla en cantidad de gente a la que hubo en agosto de 2020.
 
"Se nos ríen en la cara", se indigna uno de los manifestantes de la masiva marcha en Rosario por los incendios en el Delta. Detrás de él, sobre el puente que conecta con la ciudad entrerriana de Victoria, hay una fila de un kilómetro y medio de personas hartas de las quemas. Con sus pancartas, banderas, máscaras de los animales que mueren incinerados, la multitud observa, a la derecha, una gigantesca nube de humo que se esparce hacia Villa Constitución, Pueblo Esther y Arroyo Seco, opacando el paisaje del río y de las islas, que nunca pueden apreciar desde las alturas de a pie. La demanda central de esta marcha, con corte total al tránsito y acampe, es la aprobación de la Ley de Humedales, que comenzará a discutirse en plenario de comisiones en la Cámara Baja este jueves. "Estaremos alertas a cualquier modificación que quiera degradar el proyecto consensuado por las organizaciones socioambientales", plantea el documento leído el sábado por la tarde.

El texto enfatiza también en el pedido de "condena a los responsables", los que inician el fuego, y apunta al Poder Ejecutivo en todos sus niveles, sin distinción: desde el intendente Pablo Javkin, pasando por los gobernadores Omar Perotti y Gustavo Bordet, hasta el ministro de Ambiente Juan Cabandié e incluso el presidente Alberto Fernández. 

Participan partidos políticos, gremios, movimientos sociales, organizaciones socioambientales y autoconvocados. La organización calcula más de 10 mil personas. Y 1500 habrían quedado sin avanzar cuando la concentración se detiene en la mitad del puente, en su parte más alta, sobre el Paraná, para la lectura del documento. Es un hecho histórico. Podría tratarse de la movilización más grande en la historia de Rosario por este tema. Es, por lo menos, la más masiva sobre este punto estratégico. Dobla en cantidad de gente a la que hubo en agosto de 2020, tras el surgimiento de la Multisectorial Humedales.

Tomando este antecedente es la segunda vez que se camina sobre el puente --en aquella oportunidad se llegó más lejos, hasta el peaje--. En el Monumento a la Bandera, en agosto de este año, los cálculos rondan la misma cifra --hay quienes, sin embargo, estiman una muy inferior: 5 mil--. Pero también se debe considerar que no es lo mismo para una comunidad movilizarse en el centro que en este lugar ubicado en el límite entre Rosario y Granadero Baigorria. A la actividad, que forma parte de una acción plurinacional por los humedales, convocada por más de 500 organizaciones, llegan habitantes de otras ciudades afectadas. 

Aunque la imagen genera emoción, aquí nadie se sorprende por el número. Hay quienes esperan más, teniendo en cuenta la cantidad de personas que vive en Rosario (1,5 millón, según el último censo). Los primeros días de la semana fueron los más tortuosos en estos dos años y medio de quemas, coinciden varios manifestantes. Los testimonios no tienen muchos matices. No se podía respirar, había que cerrar la ventana para que el humo no entrara a las casas, poner trapos en las puertas, todo, absolutamente todo, se cubría de cenizas. Náuseas, tos, conjuntivitis, cefaleas y otras enfermedades y síntomas.

De los emocionales también, por ejemplo, mucha angustia. Las actividades físicas al aire libre se prohibieron; el gobierno provincial pidió circular con barbijo; las consultas médicas se multiplicaron. Leonardo Caruana, secretario de Salud Pública de la Municipalidad, cuenta a este diario que las consultas se incrementan entre un 15 y 25 por ciento luego de días intensos de incendios. Son, sobre todo, por conjuntivitis, faringitis e irritación nasal. La marcha refleja un cruce: el hartazgo es tanto por el daño sobre la salud como por el ecocidio.

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