Educación. Marcha nacional universitaria: ¡Lo conquistado no se negocia!

Actualidad06/05/2026
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Es momento de que la universidad vuelva masivamente a las calles a lo largo y ancho del país. La consigna es clara: tiene que cumplirse con la ley de financiamiento universitario que Milei se niega a implementar. Las autoridades universitarias preparan un pacto en la mesa chica con el gobierno. Que no se impongan sus intereses y su modelo como en 2024, cuando aumentaron fondos para funcionamiento a costa del salario docente, nodocente, de mantener la precarización y perjudicar los derechos estudiantiles ¡Depende de la lucha que demos desde abajo!

Hay fecha: 12 de mayo. La Federación Universitaria Argentina finalmente se despertó de largos meses de siesta y convocó. Así comenzaron a hacerlo las diversas conducciones de federaciones y centros de estudiantes. Lo hacen porque la realidad ya es insostenible. Milei ya está por llegar al día 200 (!) de no cumplir la ley mientras cada día se destapa un nuevo gasto del jefe de gabinete, cuyo patrimonio creció exponencialmente en la función pública, al punto que la palabra “cascada” fue la más googleada luego del último capítulo del escándalo Adorni. El contexto es de caída de la imagen de un gobierno que dijo “combatir a la casta” pero no deja de hundirse en escándalos de corrupción ni de ver cómo sus aliados de ultraderecha en el mundo se debilitan.

Mientras tanto, la situación salarial docente y nodocente es el punto crítico del conflicto universitario. Como ya se viene viendo, sufren un deterioro brutal con una pérdida acumulada que empuja a miles de docentes a buscar otros trabajos o directamente abandonar la universidad. Sin envío de fondos, con salarios de miseria y costos en alza, también están en crisis los hospitales universitarios, que podrían quedar sin funcionar en menos de dos meses, estando en juego la atención de cientos de miles de pacientes y la formación de futuras generaciones de profesionales de la salud. Esto se da en el marco de un deterioro de las condiciones de vida para las mayorías trabajadoras que los y las estudiantes también vivimos día a día, con lo imposible de alquilar, la odisea de pagar los apuntes y el bondi, que no para de aumentar. Para colmo, Kicillof no acreditó durante dos meses el boleto en PBA e intentó recortarlo.

Al mismo tiempo, lejos del intento de las conducciones radicales y peronistas (que van desde la JUP, La Cámpora, el MUC, hasta La Mella), que tomaron el ejemplo de la CGT (¿será por eso que se juntaron?) durante estos meses de no volver activos los paros, desde abajo se han multiplicado las acciones de la universidad en todo el país, como hemos reflejado en diversidad de artículos, aunque aún de forma dispersa. Hubo en los primeros meses de clases decenas de acciones, desde asambleas en facultades, clases públicas hasta en las emergentes propiedades de Adorni, cortes de calle, cartelazos, jornadas de visibilización, marchas locales (varias simultáneas el 23 de abril, a dos años de la marcha histórica), entre otras que vienen mostrando cómo la bronca se puede transformar en organización. Estas iniciativas, en la mayoría de los casos impulsadas por sectores independientes junto a la izquierda, expresan que hay una disposición a luchar que ya incomodaba a las conducciones que no estaban convocando a nada.

¡Siempre con docentes y nodocentes, nunca con las autoridades que pactan con Milei!
Entregaron el salario docente y nodocente. Mantienen los fondos para sus cajas chicas pero sostienen a miles de trabajadores precarizados y laburando gratis en la universidad. Negocian para repartirse las cajas chicas entre radicales y peronistas. Responden a gobernadores y a bloques del congreso colaboracionistas de MIlei. Le descuentan el día de paro a los y las docentes, y atacan a los estudiantes que hacen tomas. Impulsan convenios con grandes empresas para que avancen los intereses privados, extractivistas y del imperialismo en nuestras universidades. Sí, son los rectores de las universidades nacionales, del Consejo Interuniversitario Nacional (más conocido como CIN).

Subordinan cualquier salida posible para la universidad a la negociación con el mismo gobierno que provoca la crisis. Los comunicados del CIN vienen insistiendo en la necesidad de “sostener el diálogo institucional” incluso en medio de un ajuste histórico que tiene el objetivo de cerrar las universidades. En distintos pronunciamientos recientes remarcaron la importancia de “mantener abiertos los canales de diálogo con el Poder Ejecutivo” y de encontrar soluciones “consensuadas”. Así, pasaron meses dejando correr el derrumbe salarial y el vaciamiento, tras haber pactado después de la gran marcha universitaria de abril de 2024, cuando acordaron con el gobierno refuerzos presupuestarios parciales, centrados en gastos de funcionamiento, mientras dejaban afuera la recomposición salarial, los derechos estudiantiles como las becas o la misma situación de los hospitales universitarios ya mencionada.

Ese mismo esquema se repite hasta hoy. Durante 2025 y lo que va de 2026, el CIN sostuvo reuniones y negociaciones permanentes con funcionarios del gobierno nacional de la Secretaría de Educación y el Ministerio de Capital Humano. Peor aún es que, ante el ahogamiento, las autoridades sostienen una política de financiamiento con el capital privado. El propio rector de la UNLP, Fernando Tauber, lo dijo sin rodeos al asumir recientemente (otra vez) como rector: “tenemos que salir a buscar recursos hasta en la bolsa… y mierda, vamos a ir presos unos cuantos”.

Y esto no se trata solo de presupuesto, sino de una profundización de la mercantilización y el financiamiento empresarial de la educación superior, incluso con reformas estructurales pactadas por todos los rectores junto a los gobiernos, como el nuevo sistema de créditos universitarios (SACAU), que adapta las carreras a criterios de mercado, fragmenta trayectorias y facilita la injerencia del capital y del imperialismo, como buena continuidad de la LES menemista.

La perspectiva de las autoridades es la de ajustar la universidad en pos del acuerdo estructural de todas las fuerzas políticas del régimen de priorizar pagar la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Por eso los rectores tampoco se privan de hacerle guiños a la oposición peronista, con reuniones como la que realizó un sector del CIN con Kicillof el 5 de mayo.

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